El imperio abbasí (Contexto histórico)

Resumen histórico del Imperio Abbasí

Críticas a los Omeya: Los omeyas fueron acusados de falta de piedad, afición al lujo, orgullo de los árabes, centralismo sirio, marginación de las provincias incumpliemto de las normas coránicas con respecto a los musulmanes no árabes (muladíes), cuyas obligaciones tributarias se mantenían después  de su conversión. El denominador común de las críticas fue la aspiración a una igualdad de los creyentes, que pronto se expresaron en términos religiosos.

}  En torno al 750 se produce la denominada revolución abasí = sustitución de una dinastía árabe por otra La nueva dinastía se mantendrá en el trono hasta 1258, en el que la toma de Bagdad por los mongoles y el asesinato del último califa ponen fin a su existencia de derecho. La legitimidad la basaban en su pertenencia al linaje de al-Abbas, tío de Mahoma, y, sobre todo, en la recuperación del valor de jefatura religiosa del título de califa. Un imperio islámico en el que el califa era el jefe de los creyentes y cabeza de una comunidad de fieles igualados por una religión universal.

La dinastía
Tras la muerte del último califa Omeya, (Marwán II), el primer abasí Abu-l-Abbas al-Saffah (750-54), acabó con todos sus enemigos: omeyas (menos Abd-al-Rahman) y con las resistencia existentes a la implantación de la dinastía.

Al-Mansur (754-775): hermano del anterior
Verdadero fundador de la dinastía, reorganizador del Estado y fundador de la nueva capital, Bagdad, a orillas del Tigris: aumento de la influencia persa.

Tuvo que enfrentarse a conflictos religiosos (rawadíes del Jurasán), los conflictos étnico-religiosos en Cufa hicieron que cambiará la ubicación de la capital, donde se acantonó el ejército del Jurasán, principal apoyo de los abasíes.
Los sucesivos califas se centraron en la organización de una administración centralizada, permitiendo el aumento de los ingresos fiscales.

al-Mahdi (775-785)
A al-Mansur le sucede su hijo al-Mahdi (775-785), que supo mantener y aumentar el rico califato que heredó de su padre. Continuó con las mejoras iniciadas por su padre, mejorando la industria alimentaria y textil y la calidad de las viviendas. Mientras tanto, los bizantinos, aprovechando las luchas internas desde los inicios del califato abasí, fueron apoderándose de Siria, para que al final el califa enviara tropas obligando a la emperatriz Irene a firmar la paz y a pagar un tributo anual. En Jorasán, donde no se consolidaba el Islam, el guerrero al-Muqanna, con la idea de revivir los ideales persas, se enfrentó a los abasíes llegando a conquistar Transoxania. Los ejércitos del califa lograron vencerle y Al-Muqanna se suicidó.

Al-Mahdi quiso que le sucediera su hijo menor, Harún, pero su primogénito no estaba de acuerdo y se enfrentó a su padre, que murió en el camino a la batalla contra su hijo. Le sucede entonces su primogénito, Musa al-Hadi, que tenía la intención de nombrar heredero a su hijo excluyendo de la línea sucesoria a su hermano Harún, pero murió antes de hacerlo.

Harun al-Rasid (786-809), quinto califa de la dinastía
Política exterior: enfrentamiento con los carolingios por el control de las rutas comerciales mediterráneas.

Problemas internos: Jariyíes devastan Armenia y Azerbayán; Ifriquiya de semi-independiza.

División del califato entre sus hijos: al-Amín (809-813) en la parte occidental y al-Mamun (813-833) gobernando Jurasán, supeditado a su hermano = guerra civil que termina con el triunfo de al-Mamun.

Al-Mamun (813-833): se mantiene en el Jurasán
Nombra heredero a un sucesor de Alí = guerra civil en todo el califato y ruptura de al-Mamun con la aristocracia persa, vuelve a Bagdad.

Imposición del mutazilismo: doctrina islámica que defiende que la fe ha de entenderse y explicarse de forma razonada. Esperan la llegada del imán justo (mahdi), contrarios a la predestinación, postulan la unidad con Dios. El intento de control califal fracasó y se volvió a que fueran los ulemas o estudiosos de la religión los que impusieran sus criterios doctrinales.

Debilitamiento del ejército jurasaní, siempre fiel a los abasíes, por las revueltas sociales, empezarán a ser sustituidos por los mamelucos con su hermano y sucesor.

Al-Mutasim (833-842): sucede a su hermano en el califato.
Se rodeó de un pequeño ejército privado de turcos mamelucos (de maluk = esclavo) que destacaron por la fidelidad a su señor.   Aislados del resto de la sociedad, desconocen la lengua, muchos no eran musulmanes, reciben un estipendio por sus servicios, a veces en forma de tierras. En poco tiempo controlaron los cargos militares del califato. El poder de los mamelucos fue en aumento. Desplaza la capital a Samarra, aunque sus descendientes regresaron a Bagdad.

Al-Mutawakil (847-861)

Su asesinato por los mamelucos demuestra la fuerza que habían adquirido. Intentó acabar con el predominio mameluco incorporando elementos árabes y de otras providencias al ejército.  Enfrentado a los chiítas, acabó con los decretos favorables al mutazilismo.  Intentó acabar con los vínculos hereditarios dentro de los cargos administrativos. El asesinato de Al-Mutawakil inicia la decadencia del califato abasí = anarquía, disminución de los ingresos por la independencia de algunos territorios = imposibilidad de pagar a las tropas y funcionarios.

}  A finales del s. IX la situación del califato había cambiado = reconocimiento de poderes locales plenamente autónomos en los extremos del imperio

Crisis final (908-945): sucesión de califas que luchan por el control de los recursos del Estado.
Arrendamiento de impuestos = abusos en la recaudación = aparición de un nuevo grupo social con gran poder político.

946: Los Buyíes se hacen con el poder de facto, convirtiéndose los califas en meras figuras decorativas.

El califa abasí, que cada vez se apoyaba más en las tribus turcas, pidió ayuda a los selyúcidas para expulsar a los buyíes de Bagdad. En 1055 los selyúcidas conquistaron la ciudad y se aliaron con los abasíes. El califa, cuyo poder era nominal, nombró al jefe turco, Tugril Beg Rey de Oriente y Occidente, y los turcos pasaron a ser soberanos del imperio. Gobernaban de forma represiva e intolerante con las diferentes ideas y religiones que gobernaban el califato, al que sumieron en una decadencia definitiva.

 

}  750-754: Abu al-’Abbás al-Safar

}  754-775: al-Mansur

}  775-785: al-Mahdi

}  785-786: al-Hadi

}  786-809: Harun al-Rasid 809-813: al-Amin

}  813-833: al-Mamun

}  833-842: al-Mutasim

}  842-847: al-Wathiq

}  847-861: al-Mutawakkil

}  861-862: al-Muntasir

}  862-866: al-Musta’in

}  866-869: al-Mu’tazz

}  869-870: al-Muhtadi

}  870-892: al-Mu’tamid

}  892-902: al-Mu’tadid

}  902-912: al-Muqtafi

}  912-932: al-Muqtadir

}  932-934: al-Qahir

}  934-940: ar-Radi

}  940-943: al-Muttaqui

}  943-946: al-Mustaqfi

}  946-974: al-Muti

}  974-991: at-Ta’i

}  991-1031: al-Qadir

}  1031-1075: al-Qa’im

}  1075-1094: al-Muqtadi

}  1094-1118: al-Mustazhir

}  1118-1135: al-Mustarshid

}  1135-1136: al-Rashid

}  1136-1160: al-Muqtafi

}  1160-1170: al-Mustanjid

}  1170-1180: al-Mustadi

}  1180-1225: an-Nasir

}  1225-1226: az-Zahir

}  1226-1242: al-Mustansir

}  1242-1258: al-Musta’sim

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